Es un lenguaje peculiar, utilizado en facetas desarrollado a lo largo del tiempo en toda su producción y descripción de sus cualidades. Se crean niveles con estilos diferentes en todos los ámbitos.
Hay lenguajes del vino específicos se usan términos como: Límpido, brillante para las que se he emplean frases como: Capa Alta (intenso) y Capa ligera (abierto, poco intenso) o limpio, turbio, velado, brillante y opaco. Además es imposible definir con palabras las sensaciones que produce un vino en toda su faceta.
Por poner un ejemplo un vino joven predominan los pigmentos azules, mientras al cabo del tiempo, ese mismo vino tiene pigmentos marrones. Además su color no es uniforme, puede presentar un color en el centro y otro muy distinto en el borde del líquido. A la hora de describirlo se han utilizado muchas expresiones como: Cereza rubí, rojo cereza violáceo, cereza granate, etc.
También como no por su textura puede ser: Fluido, oleoso, denso, glicérico, siruposo.
Un vino es fresco cuando tiene buena acidez que transmita la sensación de frescura de una forma moderada. La intensidad y la calidad marcan la vida del vino. El aroma define el carácter del vino y es el aspecto mayor peso en cualquier valoración de sus cualidades. El tacto recibe sensaciones de cuerpo, consistencia, temperatura y suavidad.
A continuación ponemos a su disposición un extenso glosario imprimible para aquellos que deseen aproximarse a la terminología del apasionante Mundo del Vino, así como para los conocedores que requieran de una herramienta de consulta cómoda y manejable.
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